Cuando Manu y yo hace 9 meses recibimos la noticia de que estaba embarazada, yo lloraba de emoción+miedo+ilusión. Ahora ya han pasado esos 9 meses y ha sido la experiencia mas bonita de mi vida junto a él. Pensar que en unos días vamos a ser una familia me pone los pelos de punta.

Esta etapa queríamos inmortalizarla, porque nunca habrá de nuevo una primera vez, y esa sensación de vértigo que se siente durante los 9 meses de embarazo no se va a volver a repetir. La forma más bonita de recordar esta etapa era dejarnos en manos de Aida y Victor. Amigos, fotógrafos, pero sobre todo profesionales.

Cuando te ponemos delante de una cámara con tu pareja y quieres que capten vuestra complicidad e ilusión debes ser uno mismo. Eso parece complicado cuando lo vas a hacer delante de un fotógrafo que en un principio es una persona desconocida, pero con Aida y Victor sólo te hacen falta 5 minutos de contacto para sentirte cómodo, relajado y para que todo fluya de la forma mas natural posible.

Tienen una habilidad de hacer fácil ese “momento foto” en el que no sabes hacia dónde mirar ni dónde colocar las manos. Ellos te guían, te escuchan y te hacen pasar una tarde divertidísima entre risas y poses. Y ¿el resultado? juzgad vosotros mismos.

En unas semanas cuando ya tengamos a Lola en nuestros brazos, volveremos a ponernos en sus manos. Ahora ya como una auténtica familia para que le hagan fotos a la pequeña. Sus sesiones de recién nacidos son espectaculares.