Made with Lof.
Foto de Mhina Barrio.

Lola ha cambiado mi vida por completo. Cuando andaba con mi barrigón y no alcanzaba a verme los pies, todo el mundo me repetía “Aprovecha ahora las horas de trabajo, que luego no tienes tiempo” ¡qué exagerados!, pensaba yo… ¡¡Zas, en toda la boca!!

Made with Lof es una empresa pequeñita, y todo lo hacíamos nosotras mismas ¿Que suponía eso? Crecimiento lento. Ya lo dice el dicho ¡quien mucho abarca, poco aprieta! y con la llegada de Lola ¡colapso total de vida y trabajo! 

En estos 10 meses que Lola lleva con nosotros he aprendido muchas cosas y otras tengo que aprenderlas. Nunca he valorado tanto “el tiempo”. Dicen que “el tiempo es oro”, señores, pues “el tiempo de una madre trabajadora es platino”.

Os dejo 10 cambios que me han ayudado a ser mejor madre y mejor trabajadora. 

OBJETIVOS REALISTAS  Los primeros meses tenía ansiedad en el trabajo. Hacía “to do list” de dos folios y medio. ¡De 20 tareas no terminaba ni dos! Eso me generaba ANSIEDAD y frustración. Si Lola no se dormía y yo tenía que trabajar, mi ansiedad aumentaba. ¿Solución? Plantear objetivos realistas. Una lista más pequeña, separar objetivos a largo plazo y a corto plazo y no obsesionarme con ellos. Lola es mi prioridad.

“Deja para mañana, lo que no puedas hacer hoy.” Se que el dicho no es así, pero para vivir mejor, me he tenido que agarrar a éste. 😉

PLANIFICAR LA SEMANA CON PAPÁ  La frase “Los niños son de las madres” era otro dicho que escuchaba por todos lados. Yo me decía: “Manu va a ser un padrazo y vamos a repartirnos las tareas y en esta casa imperará la igualdad”. Vale. Manu es un padrazo, Manu hace millones de cosas con Lola pero que  “Los niños son de las madres” es una verdad verdadera como un camión de grande y para intentar solucionar eso, hay que marcarse horarios y repartirse “momentos” con Lola. 

Lo que tenéis que tener claro es que esos horarios hay que cumplirlos y que cuando tu marido le toque el baño y dormirla, tu aproveches para trabajar, darte un baño, hacer ejercicio o descansar. 


CALIDAD, MEJOR QUE CANTIDAD He aprendido que la cantidad de horas que pase con Lola no es tan importante como la calidad. Si me tiro todo el día en casa con ella trabajando y no le presto atención,va a terminar enfadada porque me echa los brazos desde el suelo y no la cojo y yo tb porque me está molestando mientras trabajo. ¿Mejor? Jugar con ella 2 horas tirada por los suelos y olvidarme de la bandeja de entrada del correo, disfrutar de ella a tope y cuando se duerma, aprovechar esa media hora para contestar mails tranquilamente. 

ORGANIZACIÓN  Desde el colegio no me había sido tan útil una agenda, toda madre necesita una. Apunta todo en una misma agenda, tanto lo personal como profesional. Citas del médico, reuniones de empresa, tareas por hacer… TODO. Te ayuda a no tener que retener millones de cosas en la cabeza y olvidarlas. Busca un momento del día para estar tranquila y plantear todo lo que tienes que hacer y apuntalo. ¡Pero recuerda, sin frustrarte porque no las consigues!

Mi momento para pensar en “to do list” imaginarias es cuando voy conduciendo de camino a Lof Shop. Estoy relajada y me voy acordando a todos los que tengo que llamar, contestar, cosas a hacer… nada más llegara a la tienda lo apunto en la agenda. 


¿SUPERWOMAN? PUES VA A SER QUE NO. Enferma del orden. Allá donde voy, voy recogiendo. No me relajo y con la pequeña Lola he tenido que aprender que si no puedo hacer un día la cama, o recoger directamente la cocina después de preparar la merienda, no pasa nada. Soy de esas que recoge los juguetes 18 veces al día. 

Esta es una de las cosas que más me está costando aprender.

6. Repite conmigo, GUARDERÍA. Si necesitas tener una jornada de trabajo, la guardería os va a dar estabilidad a ti y a tu hijo. Puedo dedicar esas horas a mi trabajo sabiendo que Lola está en manos de profesionales. La guardería me ha enseñado a exprimir las pocas horas de trabajo en la tienda. Soy más productiva, más eficiente porque se que una vez que Lola aparezca por la puerta mi tiempo es para ella. 

Lola está encantada con su guarde, con sus mini compis y da palmaditas y todo cuando ve a su seño y allí aprende cosas a la velocidad del rayo. ¿Otra satisfacción? La carita que se le pone cuando la recojo.

DELEGAR. Gracias a Lola he aprendido a delegar en el trabajo. Por falta de tiempo he subcontratado y he repartido tareas y me ha parecido la mejor idea del mundo. He conocido a personas encantadoras a las que admiro, estar orgullosa de ellos y he aprendido a valorar el trabajo de otra gente. 

Yo era de esas personas egoístas que todo lo hacía y pensaba que ¡quién mejor que yo para hacerlas! ¿Quién mejor que yo? Hay millones de personas mejores. Ha sido  la mejor decisión que he podido tomar en la empresa. Las sesiones de fotos para Marina Barrio, la programación y diseño de web para Photonica y las tareas de Made with Lof las hemos repartido proporcionalmente entre Isa, Nani y yo. Sin ellas, no funcionaría nada. 

AUTOMATIZAR. Se trata de trabajar más eficientemente reordenando tareas y teniéndolas ya preparadas. Por ejemplo, lavar todos los biberones de golpe, preparar comida para toda la semana y congelarla, programar tus publicaciones del blog. Organizar por las noches la bolsa de la guarde, ducharte o preparar la ropa para el día siguiente va a hacer que empieces el día con mejor pie.

¿HORARIOS? Si, pero no voy a ser tan alemana. Al principio los horarios me tenían frustrada. Como buena alemana, quería que todo estuviese cuadrado y milimetrado. He aprendido que la rutina es esencial para Lola, pero que si algún día Lola tiene que dormir en el carrito porque estamos en la calle y no la baño, no se me va a desconfigurar cual tamagochi.

COMPARACIONES. No me voy a comparar con otras madres ni voy a comparar a Lola con otros niños. Cada familia es un mundo y cada niño avanza a su manera. Menos comparaciones y más aprender de otras familias, escuchar consejos y luego ya haremos oídos sordos o aplicaremos los consejos que más nos convenzan.

Espero que os sirvan. ¿Me contáis cuáles son los vuestros? 😉