He tenido la oportunidad de formar parte de una de las bodas mas bonitas de los últimos tiempos. De estas bodas de película, íntimas, de llorar como una magdalena y de las que unen a parejas de amor verdadero del de verdad.
Contactaron conmigo y me contaron que querían casarse en su precioso jardín, ¡imaginaos! esa noche no dormí sólo pensando en todas las cosas que se podía hacer. Era un reto pero finalmente salió todo genial y quedó precioso.

Una boda muy handmade donde abundaba el color blanco, centros de mesa de botellas de cristal, botes y latas pintadas de blanco (enteras o hasta la mitad). Tela de arpillera y papel Kraft para la certelería.
Otro de los restos de la boda fue hacer los ramos de novia. Para ellos utilicé únicamente Paniculata y cuerda y quedaron preciosos. Sencillo pero muy acorde con la boda. La hija pequeña de ambos (gran protagonista de la ceremonia también) llevaba un ramo de novias pequeñito como su madre. ¡¡Estaba para comérsela!!

¿Os acordáis de los peces que compré esta semana? Pues eran para la barra libre de la boda. Al final les pusimos nombres de tipos de alcohol y aunque tenía un poco de miedo por el tema de que pudiera pasarles algo, estaban felices en su pecera nadando para arriba y para abajo. Ahora son parte de la familia.

Pero esa noche la familia no solo creció por los pececillos. Una preciosa perrita Galgo apareció en medio de la ceremonia como regalo de cumple de la novia al novio. ¡¡Casi le da algo al novio!! Era lo que llevaba mucho tiempo esperando y fue todo un sorpresón para todo el mundo.
Creo que con todo lo que os he contado, podéis ver que no fue una boda convencional. Digamos que NADA convencional, pero muy íntima, bonita y con gente maravillosa. 

Enhorabuena a S y G y gracias por confiar en mí.
Tengo que dar las gracias también a Nani, que es mi supercompi en la tienda LOF y que sin ella no hubiese podido montar nada el día de la boda. Es una maravilla trabajar con ella.